¿Qué tan endeudado estás?

Por: Juan José Ceballos

¿Por qué nos endeudamos más allá de lo que podemos pagar en un momento dado?.

Estamos viviendo una cultura de gasto, de puro consumismo; compramos cosas que no necesitamos, gastamos por adelantado nuestros ingresos, gastamos ahora y "luego vemos cómo lo pagamos"; esto y más nos hace que trabajemos básicamente para pagar nuestras deudas, viviendo un círculo vicioso del que es difícil salir. Desesperados gastamos en billetes de lotería o en alguno de los concursos deportivos que existen, esperando tener la suerte de ganar algo.

Si bien es cierto que los ingresos de la mayoría de los mexicanos no nos alcanzan para cubrir todas nuestras necesidades y vivir decorosamente, también es cierto que muchas de las necesidades que creemos tener, principalmente la clase media, son de tipo psicológico. La falta de reconocimiento por parte de los demás, la baja autoestima, las pocas caricias que recibimos, entre otras carencias, queremos suplirlas adquiriendo productos y servicios cuyos costos rebasan muchas veces nuestros ingresos.

Otras veces cedemos a las tentaciones de la publicidad por querer competir con el amigo, el vecino o algún familiar que tiene tal o cual producto y, deseado uno igual o mejor

La buena administración de nuestros créditos se pierde cuando no sabemos exactamente cuanto dinero debemos, cuando hemos pedido un crédito para pagar otro, cuando hemos tenido que pedir un aval para obtener un crédito, cuando no tenemos un fondo de emergencia para imprevistos, cuando ya hemos recibido notificaciones por pagos atrasados, etc.

Las recomendaciones que nos dan los especialistas es respirar profundo y poner en una balanza (por escrito) las cosas que queremos por un lado y las que necesitamos verdaderamente, por otro, y que el total de nuestros pagos mensuales nunca exceda el 40% de los ingresos que tenemos, incluyendo la hipoteca.

Las crisis económicas que se están viviendo en otros países, son principalmente por falta de liquidez de los gobiernos y de la gente para liquidar sus deudas. No olvidemos las experiencias que muchos mexicanos tuvimos con la crisis de 1995, cuando no sólo la gente tuvo problemas fuertes sino hasta los bancos padecieron al no poder recuperar los créditos otorgados.